domingo, 1 de enero de 2017

Finalizando el año con las aves del embalse de Santillana

Para mi es ya casi una tradición aprovechar alguno de los días de vacaciones entre las fiestas navideñas para dar un paseo por las orillas del embalse de Santillana, en Manzanares el Real, para observar y, si se tercia fotografiar, las aves acuáticas. Esta vez, el pasado 30 de diciembre gocé del día soleado para repetir este rito y, aunque no fueron muchas las especies vistas, parece que quisieron colaborar conmigo y disfruté haciendo unas cuantas fotos.
Los zampullines cuellinegros, Podiceps nigricollis, eran  quizás los que más se acercaron a la orilla y pude disfrutar de su belleza, a pesar de tener el plumaje invernal, y, sobre todo, de ese precioso ojo rojo que tanto llama la atención. Un grupo de cinco ejemplares buceaban sin descanso e incluso nadaban juntos y dos de ellos hasta se sumergían a la vez, como en un improvisado ejercicio de natación sincronizada. 

Entre zambullida y zambullida su popa permanece casi hundida y con las plumas plegadas, como es característico de somormujos y zampullines, pero cuando se relajan y nadan tranquilamente esponjan sus plumas y se dejan calentar por el sol, algo rasante en estas fechas invernales.

Creo que este ejemplar me dejó bien claro que estaba viendo mis manejos con la cámara, pero eso no parece preocuparle mucho.

En zonas más abiertas y profundas eran los somormujos lavancosPodiceps cristatus, los que nadaban o buceaban. Algún ejemplar había con su plumaje totalmente invernal, sin los penachos de la cabeza que indica su nombre científico, pero estos dos empiezan a tener sus crestas y su comportamiento parece indicar que en estos días soleados tienen las hormonas algo alteradas. Aún sin llegar a hacer sus espectaculares paradas nupciales con las carreras sobre el agua en paralelo, sí que se enfrentaban y hacían movimientos de la cabeza característicos del celo. Quizás se tratase de un temprano comportamiento de reconocimiento de la pareja.




Los cormoranes grandes, Phalacrocorax carbo, también estaban inquietos, volaban de un lado a otro del embalse, se sumergían para pescar y, de cuando en cuando, se posaban en una islita rocosa para secar sus alas de espaldas al sol. 

Siempre me ha llamado la atención lo hundidos que nadan y la presteza en sumergirse...

 ... aunque para salir volando están obligados a darse una carrerita sobre las aguas, ...

... luego tienen un vuelo potente.

Hundirse tanto tiene la contrapartida de que sus plumas se empapan por lo que están obligados a "tender las alas al sol". Así, estando yo sentado en una roca de la orilla, vino uno a posarse en otra que sobresalía del agua relativamente cerca. Se le veía tranquilo, aunque algún que otro vistazo me echó, con indiferencia me daba la espalda en otras ocasiones. Parece saber que yo no tenía intención de atravesar las frías aguas que nos separaban, con costras de hielo en las orillas, después de una despejada y heladora noche. El guano en la roca nos dice que es un posadero habitual.


 No tuve tiempo de acercarme a las orillas menos profundas del embalse donde se concentran las cigüeñas blancas, Ciconia ciconia, y suelen descansar y pescar las garzas realesArdea cinerea, pero sí pude ver su majestuoso vuelo en alguna ocasión, e incluso fotografiarlo, a pesar de la distancia.



 Como siempre, las bulliciosas fochas, no paraban de ir de un lado a otro, nadaban e incluso se enfrentaban trompeteando con su voz nasal. El alborotado movimiento del agua atraía a las gaviotas en vuelo que no se querían perder el acontecimiento. Quizás por si se despistaba algo de comida, subida desde aguas más profundas, y ellas podían aprovechar el descuido en medio de la discusión.



 Las gaviotas reidorasChroicocephalus ridibundus, mis viejas conocidas de la niñez cuando vivía en Madrid, cerca del Manzanares y empezaron a verse, siempre me han parecido elegantes e incansables voladoras.
 Estando sentado en el mismo lugar donde se acercó el cormorán, también vino a verme una de ellas, quizás pensase que si el cormorán seguía ahí es que yo era de fiar.


En zonas menos profundas, más adecuadas para patos no buceadores, donde pueden alcanzar el fondo sólo con hundir medio cuerpo, se concentraban los abundantes ánades reales, Anas platyrhynchos, y los frisos, Anas strepera. Estaban demasiado alejados como para hacer buenas observaciones y fotos con mi equipo...

... aunque los reales, sí se pasearon cerca, generalmente en parejas y con su precioso colorido primaveral.

Un ejemplar solitario mostraba coloración intermedia, no sé si por estar en eclipse o por ser joven en proceso de alcanzar la coloración adulta. Incluso algún híbrido con pato doméstico he visto alguna vez.


También dos flechas verdes en fugaz persecución pasaron frente a mi rozando la superficie del agua, dos preciosos ejemplares de martín pescador, Alcedo atthis, que me fue imposible retratar.
Otras veces he mostrado las aves de este emblemático embalse serrano, y más especies, aunque mis fotos y observaciones distan mucho de ser un catálogo completo de su abundante avifauna, Pueden recordarse esas entradas aquí:

martes, 29 de noviembre de 2016

Hormigas: depredadoras y altruistas.


Este verano he estado haciendo un seguimiento a un rincón, junto a un camino forestal de la Sierra de Guadarrama, que estaba plagado de trampas de larvas de hormiga león. Las hormigas león (Myrmeleon sp.) son neurópteros, con adultos alados algo parecidos a libélulas, pero sus larvas son carnívoras que cazan en el suelo. Ellas aprovechaban las zonas de arena suelta para poder excavar los conos trampa donde las hormigas caen y son devoradas.

Pero esa historia la contaré en otro momento. Hoy me voy a centrar en el comportamiento de las hormigas.
Las hormigas del género Formica, y también Camponotus, pueden ser feroces depredadoras de otros insectos e invertebrados. Son carnívoras y no en vano se han utilizado en tratamientos forestales instalando hormigueros para luchar, fundamentalmente, contra la procesionaria del pino.

Tengo alguna foto y un par de vídeos que muestran la acción depredadora de las Formica, que no se conforman, como otras especies, con carroñear animales muertos, sino que son activas cazadoras.


Volviendo al rincón de la Sierra, junto al campo minado de trampas de hormiga león hay un hormiguero de Formica  y también, en el centro mismo, un nido de araña con su tela alrededor, situada en la protección de una raíz. Es impresionante la cantidad de hormigas que pueden morir cada día en ese pequeño espacio. Además, es muy frecuente ver a las hormigas rescatando los cadáveres de sus compañeras del fondo de esos nidos. Es curioso ver como unas veces las hormigas caen en las trampas, sobre todo si son atacadas por las larvas de hormiga león, mientras que otras entran y salen, casi impunemente, incluso arrastrando a una de sus compañeras muertas. 

Pero lo que más me llamó la atención fue ver como una de las hormigas se quedaba atrapada en la tela de araña mientras que otra andaba sobre ella y acudía a rescatarla. Sin duda, quedan muchas incógnitas por resolver y solo puedo pensar que la eficacia para librarse de las trampas depende, entre otras cosas, del estado de salud de la hormiga, limpieza de sus patas o quién sabe qué otra circunstancia. En el vídeo que pongo a continuación la hormiga "atrapada" no parece encontrarse muy bien, porque casi se vuelve a meter en la trampa de nuevo después de ser rescatada.

Me sorprende ver este comportamiento altruista, aunque pensando en un hormiguero como colonia, casi un superorganismo, ya que todas las obreras son una suerte de clones estériles hijas de la misma reina, realmente lo que está ocurriendo es que una parte de ese superorganismo está salvando a otra. La individualidad en el mundo de las hormigas, salvo en el caso de la reina, importa poco, aunque en ese caso... ¿por que salvar a la otra y que en lugar de uno se puedan perderse dos individuos? Otra posibilidad es que la hormiga rescatadora intente acarrear a la atrapada de la misma manera que se suelen llevar los cadáveres de su propia especie, sin más interpretaciones antropomórficas.


domingo, 16 de octubre de 2016

Baño de aves en el jardín


En varias ocasiones he mostrado las diferentes especies de aves que acuden a los comederos del jardín y a los estanques. Este verano, veía que algunos jóvenes tenían problemas para acceder a beber el agua de los estanques. En cambio, usaban con frecuencia el agua que quedaba en los platillos de las macetas cuando regábamos. Así, se me ocurrió dejar junto a uno de los estanques un platillo siempre lleno de agua.
El éxito fue inmediato, varias especies han estado acudiendo a usarlo, tanto a beber como a bañarse, hasta tal punto que tenía que rellenarlo más de una vez al día para evitar peleas. No siempre lo he podido hacer, igual que no siempre he podido grabar el vídeo hasta hace poco por un pequeño problema con la cámara, que afortunadamente he resuelto.
El año que viene espero poner un sistema más automatizado que rellene el recipiente (o recipientes) cuando funcione el riego por goteo, aunque sé que eso no me ha evitar algo de trabajo, porque los pájaros son bastante sucios y hacen sus necesidades dentro obligándome a lanzar un chorro de agua a presión para limpiarlo, casi a diario.
Durante todo el año, además, utilizan una zona despejada del jardín para sus baños de arena, pero me resulta más complicado de grabar, por el lugar que usan y porque no siempre lo hacen a la misma hora.
Y sin más dilación... aquí está el vídeo.

Es muy gracioso observar a los gorriones, a veces parece que hacen cola esperando su momento y hasta hay discusiones. Es el vídeo solo se juntan tres, pero en ocasiones se reunen de ocho a diez junto al plato.

martes, 23 de agosto de 2016

Mariposas en el cardo corredor.

A medida que avanza la primavera y el verano se va sucediendo la floración de diferentes especies de plantas y con ellas la concentración de insectos polinizadores que quieren aprovechar su néctar. No todas las plantas atraen de igual manera a los insectos y especialmente a las mariposas, que es de las que voy a tratar hoy. En nuestra Sierra de Guadarrama las mariposas se sienten especialmente atraídas según avanza la primavera y el verano, primero por los rosales y varias especies de grandes cardos, luego por las zanahorias silvestres y después por las zarzamoras Ahora mismo por las flores de la hierba de Santiago, únicas supervivientes al pastoreo en algunas zonas y, por fin, por los protagonistas vegetales de esta entrada: los cardos corredores.
Hay mariposas con periodos de vuelo cortos y otras que, por ser más específicas, se mueven en un espectro de plantas reducidas, pero las que tienen periodos de vuelo largos o más de una generación por temporada pueden verse indistintamente en diversas flores.
En esta entrada me voy a centrar en el cardo corredor, del que ya he hablado en otras ocasiones en este blog (ver AQUÍ), aunque para otros temas. Parece mentira lo que una “humilde planta” que crece en las cunetas de los caminos y carreteras puede dar de sí.
Misma foto anterior con los insectos marcados. Con anillos rojos las mariposas, en azul otros insectos. 13 mariposas y 17 en total. Pinchando en la foto se puede abrir la foto en una pestaña nueva y ampliarla para verla en detalle. 

Me animó a hacer esta entrada un día de agosto, cuando a unos 1.500 metros de altitud los cardos empezaron a florecer y ofrecer su néctar. Al pasar junto a los cardos en el borde del camino se armó un verdadero alborto, así que caí en la tentación de intentar fotografiar todas la especies que pudiese. Desde luego, las flores compuestas de este cardo no tienen la típica floración de vivos colores ni olor, que dicen atraer a los insectos, pero sin duda tienen otra técnica o aroma que a nosotros se nos escapa.
A continuación pongo las especies que fotografié en tan solo media hora:

Argynnis paphia hembra

Argynnis paphia macho. Las líneas oscuras gruesas que siguen la venación de las alas son las llamadas "androcorias" características de los machos
Hyponephele lycaon
Hyponephele lycaon

Pyronia tithonus, anverso
Melanargia lachesis

Pyronia tithonus, reverso
Aricia cramera, anverso

Aricia cramera, reverso
Lycaena alciphron

Lycaena phlaeas, reverso

Lycaena phlaeas, anverso

Lycaena virgaureae, hembra

Lycaena virgaureae, macho
Mientras hacía las fotos, otros insectos se posaron y volvieron a volar, como diversas moscas y abejas, pero al estar más concentrado en las mariposas, perdí la oportunidad de retratarlos. Sí pude hacerlo con estas dos especies más tranquilas, el pequeño y colorido cerambícido y la no menos llamativa chinche rayada.
Chlorophorus trifasciatus
Graphosoma lineatum
Sin duda, hay muchas más especies en la zona, un poco más allá, sobre hierba de Santiago y sobre las flores ya marchitas de rosal, vi y fotografié Pieris rapae y P. napi, Argynnis pandora, Issoria lathonia y Celastrina argiolus y en otro cardo una preciosa Euplagia cudripunctaria, pero esas serán protagonistas en otro momento, pues hoy he querido ser fiel únicamente a ese momento y lugar.
En esta otra entrada (AQUÍ) del blog de El Ventorrillo, muestro otras mariposas comunes en la Sierra de Guadarrama.

viernes, 12 de agosto de 2016

LA CADENA DE LA VIDA (y 4)

En la anterior entrada dejamos a los pulgones de la colza que eran parasitados por pequeñas avispas y que las larvas de esas avispas, que viven dentro de los pulgones, son a la vez parasitadas por otra especie de avispa. Pero no se terminan allí los depredadores de los pulgones, hay otros aún más voraces, que se comen a los pulgones uno tras otro. Como puede verse no se anda con muchos remilgos en la mesa esta larva de mosca, al pulgón solo le queda patalear mientras es comido vivo. Las he observado trabajar y no tardan ni medio minuto en comerse a un pulgón y al poco ya van a por el siguiente. 
Se trata de la larva de un tipo de mosca, un sírfido. Entre las moscas de esta familia las hay con muy variados aspectos y ciclos de vida, teniendo en común, cuando adultos, su semejanza con avispas y abejas y su costumbre de libar en las flores. Hoy me detendré, como era de esperar, en los que son depredadores de pulgones. Son unas esbeltas moscas de cuerpo rayado en negro y amarillo parecidas a las avispas lo que les vale ser temidas y evitan ser atacadas... casi siempre. En mi jardín es muy abundante la especie Sphaerophoria scripta y por eso supongo que las larvas que fotografío también corresponden a esa especie.

Las moscas madre deben poner sus huevos en la parte alta de la planta, porque siempre he visto a las larvas avanzar hacia abajo, entre los pulgones apelotonados en los tallos, dejando atrás la devastación más completa. No dejan uno vivo y a veces son varias las larvas las que juntas van avanzando, dejando limpia la planta. Todo un aliado para el jardinero o el agricultor.
Pero las moscas tampoco pueden despistarse demasiado, en esta ocasión no le ha valido de mucho el mimetismo batesiano ya que el caballito del diablo lo ha cazado sin contemplaciones. 

Los caballitos del diablo son Odonatos, el mismo orden que las libélulas, y su primera etapa de vida la pasan dentro el agua, donde también son voraces depredadoras. Normalmente los caballitos del diablo, como este Ceriagrion tenellum no capturan presas tan grandes, aunque tampoco es excepcional. Lo habitual es que cacen mosquitos, efémeras y otros pequeños insectos que revolotean alrededor de la lámina de agua o entre las plantas acuáticas. A veces también se abaten sobre los pequeños insectos que se encuentran posados. 
Pareja de Ceriagrion tenellum en el momento inmediatamente anterior o posterior a la cópula. El macho sujeta a la hembra por el cuello y cuando esta está dispuesta acerca su extremo a los anillos con los genitales masculinos. Después, durante la puesta de huevos, los machos siguen sujetándola. De esta manera, sin duda, se aseguran de que los hijos serán suyos.

El estanque es uno de los mejores puntos de atracción de fauna, tanto invertebrados como anfibios, reptiles y aves. En el caso de los odonatos, he podido determinar la presencia e incluso la reproducción de cinco especies de libélulas y otras tantas de caballitos del diablo, aunque posiblemente exista alguna más que no haya podido fotografiar.
Náyade de la libélula Anax imperator, que cría en el estanque del jardín, vista desde abajo para mostrar la "máscara"
Ninfa (náyade) de Anax imperator.
Los odonatos son eficientes depredadores tanto en su fase adulta, voladora, como en su fase de ninfa, llamada náyade. En el agua, las mal llamadas larvas de libélula cazan invertebrados y hasta renacuajos y pequeños peces si se ponen al alcance de sus tremendas mandíbulas extensibles como si fuesen un brazo, llamadas "máscara" porque en posición de reposo les tapan la parte inferior de la cabeza.
Las náyades de las grandes libélulas, como las de Anax imperator que hay en mi jardín, también depredan sobre las de caballito del diablo, que son de tamaño mucho menor y más delicadas.
Las hembras de Anax imperator ponen sus huevos sin estar sujetas al macho. 
Aunque en el mundo de los insectos las libélulas puedan ser consideradas como un superdepredador, son también alimento de aves, como el abejaruco, y de anfibios cuando tienen oportunidad. Este fue el caso de la siguiente fotografía. Estaba yo haciendo fotos y vídeos de las peleas entre machos de rana, cuando la libélula tuvo la mala idea de posarse para hacer la puesta casi delante de una de ellas. El ataque fue fulminante y, aunque de primeras la sujetó de mala manera de un ala, no tardó en engullirla, hundiéndola previamente.
Pero las ranas también tienen sus depredadores, incluso en el estanque de jardín. Varias veces he tenido la visita de culebras de agua, tanto Natrix maura como Natrix natrix. Las he dejado tranquilas durante una temporada, que he aprovechado para hacer algunas fotos. Es una buena técnica para controlar el exceso de ranas, que llega un momento en que durante la noche son atronadoras y tengo apuro por si llegan a molestar a los vecinos. Sin embargo, pasado un tiempo las cojo y las llevo a unas charcas próximas, porque los estanques son pequeños y no hay "producción" suficiente para mantener depredadores tan eficientes. 
Preciosa Natrix natrix, culebra de collar adulta, que aún conserva las manchas de su cuello características de los juveniles. Toma el sol en su lugar habitual, un lateral del estanque donde está descubierta la lona de caucho, que al ser negra posiblemente le proporciona más calor.
El último eslabón de la cadena, evidentemente, no ocurre en mi jardín, pero sí muy cerca. Espero que no se hayan encontrado con ella las culebras que tan bien se han alimentado en mi estaque. Se trata del águila culebrera, la especialista en la caza de ofidios que, a pesar de su tamaño, no duda en pararse en el aire como si se tratase de un pequeño cernícalo, dándome así la oportunidad de fotografiarla.
Águila culebrera, Circaetus gallicus, cerniéndose en busca de sus presas.

Y aquí dejo esta serie de encadenados que se comen los unos a los otros, la CADENA DE LA VIDA, de la que tanto nos hablaba el gran Félix Rodrígez de la Fuente.

Agradezco a los expertos de Biodiversidad Virtual por estar ahí, determinando las especies. Sin ellos dudo mucho que hubiese podido acercarme siquiera a identificar ni una décima parte de las especies que habitan en mi entorno.